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La Coctelera

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Categoría: Drogas

31 Julio 2006

Ella es tan frágil que llora migajas de pan [...]

[...]cuando se secan figuritas de mazapan..

No se veían desde hace meses, y como siempre, ya tocaba una sesión intensiva de ardua conversación sin tregua.

Ella paseaba por la sala, mientras él fumaba el polen que le había pasado, tirado en el colchón que había en el suelo de la habitación. Compartían muchas mas cosas de las que parecía, pensaba él. Ella servía Martini con hielos mientras caminaba con la botella de un lado para otro. Cada vez más colocados escuchaban uno de los grupos que más ha marcado su vida, su cielo. El de él, pero no el de ellos dos juntos..

Todo iba muy deprisa, ella acariciaba el mueble con sus dedos, tras dejar el Martini sobre la madera. Se quejó del calor, y se quitó el sujetador para combatirlo, dejándolo resbalar sobre sus piernas mientras sostenía el otro extremo con su anular y corazón, para dejarlo caer al suelo un poco más tarde..

Él procuro no tomarse en serio la situación, jugó al despiste con sus compañeras la inocencia y la lujuria.. Una vez más, dejo ganar a la primera a sabiendas, despreciando lo lascivo de tan sutil proposición. Así que miró su espalda, sus caderas, y dibujó su silueta en la penumbra, pero absorto en sus pensamientos, como quien ve los telediarios sin voz mientras resuelve un crucigrama..

Ella se dio la vuelta, y se tumbó a su lado sobre el colchón con la bebida de nuevo en la mano, sonrió y comenzaron a hablar de cómo estaban, que sentían, que pensaban.. Se besaron y acariciaron, mientras él en su cabeza, seguía resolviendo crucigramas y ojeando un telediario sin voz..

Reanudaron conversaciones pasado un buen rato, sin dejar de abrazarse o besarse..

- Antes no fumabas, ¿por qué ahora lo haces tanto? Pareces un carretero – se quejaba ella mientras daba unas caladas al polen y sonreía picaronamente, cayendo en su propia contradicción

- Es cierto, antes no hacía muchas cosas – contestó refrescando con el Martini su garganta, castigada por tanto humo.

- ¿ Y ahora ? – dijo ella mientras le acercaba sus senos y su vientre, a la vez que ponía las manos de él sobre sus caderas.

- Ahora todo es diferente, todo es mas artificial y carece de valor, por eso hacemos todo esto – dijo mientras escapaba de las redes de esa boca que le había enganchado antes de dejarle contestar y rehuía de esos senos separados por una ajustada camiseta, pero que sabía ya desprotegidos.

Él buscaba una compañera, escucha y comprensión. Y de esa comprensión vino el cariño que le estaba dando, los abrazos y los besos, pero no el apetito por su vientre, antes ya había despachado a la lujuria.

- No te entiendo – contestó desconcertada, pero no incomoda, y sin dejar de abrazarle.

- Los besos para mi ahora no son besos, están huecos, acartonados y saben todos igual. Ese es el motivo principal por el que fumo. – aspirando una calada

- ¿ Y donde guardas los buenos ? – dijo un poco seria, pero siempre cómoda.

- Los guardo para ella, ella ha sido la dueña de mis besos de verdad, y si que sabe encontrarlos cuando los busca – mientras pensaba en que siempre la dejaría ganar en el juego del despiste, una y otra vez

Ella era muy inteligente, habían estado hablando del tema durante toda la noche, y lo había entendido bien, sin embargo volvió a besarlo mas de una vez. Eso ahora no importaba. Durmieron abrazados hasta las 3 de la tarde del día siguiente, con la música de fondo. Él necesitaba dormir abrazado a alguien.

Después, la invito a comer, agradecido por esa noche que no habría sabido como pasar solo.

''Avísame si te rompes por dentro, somos frágiles como corazones de insectos.. abrazos de agua..'' Maga

Escuchando: ''Maga - Celesta''

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19 Julio 2006

A la Luna se le ve el ombligo

Una vez habían subido esa inmensa montaña de arena se tumbaron en la vertical de 45 grados sobre la cual descansaron de sus andanzas.. Allí estaban los dos, el corazón les palpitaba a una fuerza descomunal, el bombeo alcanzó tal ritmo que, por un momento, ambos se engañaron pensando que se habían enamorado del tacto de la arena que los arropaba.. mientras jadeaban por el esfuerzo, se miraban sonriéndose y liaban uno de esos pitillos del diablo que los hacían volar aun más..

Estaban solos en el mundo, y el cielo era un manto estrellado que parecía que podían pisar desde esa posición.. Allí, volaron imaginando sueños, forjando paraísos ficticios, frutos del deseo de cualquier adolescente, y que sin embargo cambiarían por una sola cosa, inconfesable, ese era su secreto particular..

Rieron durante horas, mientras fumaban y bebían todo lo que les quedaba..

- Mira.. te has fijado? – decía uno de ellos mientras tapaba la luna con su pulgar entornando uno de sus ojos..

El otro miró atento hacia ella e imitó a su compañero..dando una calada contestó:

– Es increíble.. – mientras expulsaba el humo - Tan pequeña e insignificante.. tan hermosa como inalcanzable.. y sin embargo míranos.. aquí estamos hablando de ella.. como si nos escuchara.. y como tantos otros estarán haciendo ahora..

- Pero fíjate.. Cuanto mas nos acercamos a ella.. mas cuesta taparla.. primero el pulgar, con él ya ni siquiera podemos tapar su halo de mágica luz.. mas tarde haría falta un puño.. y aún mas cerca necesitaríamos de todo nuestro cuerpo para hacerlo.. así hasta que es ella la que nos abraza a nosotros.. Es entonces, cuando estamos en ella, que la tierra entera y toda la humanidad puede taparse con nuestro pulgar.. Ella es la que importa, lo demás carece de interés.. – hablaba el otro mientras seguía con sus mediciones de pulgar.

- Nos inunda su magia.. y descubrimos el por qué de ese brillo tan especial.. conforme nos acercamos y nos deja entrever mejor esos secretos que esconde al mundo, nos sentimos mas privilegiados y afortunados, mas libres, y a la vez, mas atados a su dulzura..

Su amigo sonrió picaronamente, porque el otro le había entendido a la perfección, mientras se peleaba con la corriente para que el mechero no se apagara, encendiendo de nuevo la mezcla explosiva que ya habían olvidado..

- Hey tío.. quiero una Luna.. tu sabes que guapo? – continuó diciendo el compañero.

El otro rió hasta no poder mantener el pitillo en la boca, mirando a su amigo lleno de alegría, por estar compartiendo esos momentos con él.

- Que pasa.. tu no? – mientras también reía a carcajada limpia y cogía el porro que se le había caído a su amigo.

- Lo que yo quiero es volver a abrazarla de nuevo algún día amigo mío.. – dijo sonriendo y recordando lo feliz que se sentía cuando tenia la suerte de poder hacerlo.

Entonces los dos callaron.. y sin dejar de esbozar esa picarona sonrisa en sus bocas.. siguieron mirándola durante un buen rato, mientras escuchaban A la luna se le ve el ombligo de Fito..

''Quisiera ser tan alto como la Luna.. mirar por tu ventana cuando estas desnuda..'' Fito y los fitipaldis

Escuchando: ''Fito y los fitipaldis - A la luna se le ve el ombligo''

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