Ella es tan frágil que llora migajas de pan [...]
[...]cuando se secan figuritas de mazapan..
No se veían desde hace meses, y como siempre, ya tocaba una sesión intensiva de ardua conversación sin tregua.
Ella paseaba por la sala, mientras él fumaba el polen que le había pasado, tirado en el colchón que había en el suelo de la habitación. Compartían muchas mas cosas de las que parecía, pensaba él. Ella servía Martini con hielos mientras caminaba con la botella de un lado para otro. Cada vez más colocados escuchaban uno de los grupos que más ha marcado su vida, su cielo. El de él, pero no el de ellos dos juntos..
Todo iba muy deprisa, ella acariciaba el mueble con sus dedos, tras dejar el Martini sobre la madera. Se quejó del calor, y se quitó el sujetador para combatirlo, dejándolo resbalar sobre sus piernas mientras sostenía el otro extremo con su anular y corazón, para dejarlo caer al suelo un poco más tarde..
Él procuro no tomarse en serio la situación, jugó al despiste con sus compañeras la inocencia y la lujuria.. Una vez más, dejo ganar a la primera a sabiendas, despreciando lo lascivo de tan sutil proposición. Así que miró su espalda, sus caderas, y dibujó su silueta en la penumbra, pero absorto en sus pensamientos, como quien ve los telediarios sin voz mientras resuelve un crucigrama..
Ella se dio la vuelta, y se tumbó a su lado sobre el colchón con la bebida de nuevo en la mano, sonrió y comenzaron a hablar de cómo estaban, que sentían, que pensaban.. Se besaron y acariciaron, mientras él en su cabeza, seguía resolviendo crucigramas y ojeando un telediario sin voz..
Reanudaron conversaciones pasado un buen rato, sin dejar de abrazarse o besarse..
- Antes no fumabas, ¿por qué ahora lo haces tanto? Pareces un carretero – se quejaba ella mientras daba unas caladas al polen y sonreía picaronamente, cayendo en su propia contradicción
- Es cierto, antes no hacía muchas cosas – contestó refrescando con el Martini su garganta, castigada por tanto humo.
- ¿ Y ahora ? – dijo ella mientras le acercaba sus senos y su vientre, a la vez que ponía las manos de él sobre sus caderas.
- Ahora todo es diferente, todo es mas artificial y carece de valor, por eso hacemos todo esto – dijo mientras escapaba de las redes de esa boca que le había enganchado antes de dejarle contestar y rehuía de esos senos separados por una ajustada camiseta, pero que sabía ya desprotegidos.
Él buscaba una compañera, escucha y comprensión. Y de esa comprensión vino el cariño que le estaba dando, los abrazos y los besos, pero no el apetito por su vientre, antes ya había despachado a la lujuria.
- No te entiendo – contestó desconcertada, pero no incomoda, y sin dejar de abrazarle.
- Los besos para mi ahora no son besos, están huecos, acartonados y saben todos igual. Ese es el motivo principal por el que fumo. – aspirando una calada
- ¿ Y donde guardas los buenos ? – dijo un poco seria, pero siempre cómoda.
- Los guardo para ella, ella ha sido la dueña de mis besos de verdad, y si que sabe encontrarlos cuando los busca – mientras pensaba en que siempre la dejaría ganar en el juego del despiste, una y otra vez
Ella era muy inteligente, habían estado hablando del tema durante toda la noche, y lo había entendido bien, sin embargo volvió a besarlo mas de una vez. Eso ahora no importaba. Durmieron abrazados hasta las 3 de la tarde del día siguiente, con la música de fondo. Él necesitaba dormir abrazado a alguien.
Después, la invito a comer, agradecido por esa noche que no habría sabido como pasar solo.
''Avísame si te rompes por dentro, somos frágiles como corazones de insectos.. abrazos de agua..'' Maga
Escuchando: ''Maga - Celesta''


